No es que una plataforma sea mejor que otra. Es que la tabla de features no contesta la pregunta que de verdad importa: ¿quién va a vivir con esto todos los días, y qué se va a romper primero?
Nadie elige bien comparando precios de arranque. Lo que de verdad le quita el sueño a un dueño de tienda es más simple: que no se caiga, que cargue rápido, que quien captura pedidos no tenga que llamarle a sistemas cada semana, y que se le pueda meter lo que necesita sin que cada cosa cueste una fortuna.
Los cinco lugares donde se decide de verdad
1. Quién va a operar la tienda todos los días
El punto que más se subestima y el que más caro sale.
El panel de Shopify está hecho para vender. Pedidos, inventario, clientes y reportes viven en un solo lugar, ordenados como piensa alguien que despacha y no como piensa un programador. La persona de mostrador aprende a usarlo en una tarde.
WooCommerce es un plugin de comercio montado sobre un gestor de contenidos, y eso se nota. Las ventas están en un menú, los productos en otro, el plugin de envíos tiene su pantalla y el de descuentos otra. Cambiar una promoción de temporada puede significar tocar tres lugares.
Si quien va a manejar la tienda no es alguien técnico, esto pesa más que cualquier función de la comparativa. Una plataforma que tu equipo no domina se opera a medias, y una tienda operada a medias vende a medias.
2. Qué pasa cuando el catálogo crece
Aquí conviene ser honesto, aunque WooCommerce sea funcional. Con 200 productos vuela. Con 5,000 productos y variantes la historia cambia, y no por un defecto del plugin sino por su naturaleza: está montado sobre una base de datos pensada para publicar contenido (WordPress), no para mover inventario. Cada variante se guarda casi como si fuera una entrada del blog. Multiplica eso por miles y tienes consultas pesadas, un panel lento, un sitio cargado y un hosting que ya no puede ser el de veinte dólares.
Una tienda WooCommerce grande necesita a alguien que la cuide. Caché, base de datos optimizada, actualizaciones probadas antes de subirlas. No es que no aguante, aguanta perfecto. Es que ahora tienes dos trabajos: vender y sostener la infraestructura.
Shopify carga esa parte por ti, y ese es probablemente su argumento más fuerte. La velocidad y las caídas dejan de ser tu problema.
Un límite concreto que conviene revisar antes de decidir: Shopify subió su tope a 2,048 variantes por producto en octubre de 2025, pero mantiene el máximo de tres opciones. Una playera con talla y color va perfecto. Una pintura que se vende por color, acabado, litraje y tipo de base son cuatro ejes, y ahí ya te vas a apps o a partir el producto en varios.
3. Lo que Shopify te cobra aparte (o de plano no te deja tocar)
La comodidad de Shopify tiene un precio, y no es la mensualidad. Es que todo lo que se sale del molde se paga aparte. Tres casos que salen siempre:
Checkout personalizado. Modificar el proceso de pago más allá de colores y logo requiere Shopify Plus, que arranca arriba de 2,300 dólares al mes. No hay ruta intermedia.
Tarifas de envío calculadas con tu paquetería. Para que el cliente vea el costo exacto según peso y destino necesitas Advanced o Plus. En Grow te lo activan pagando una cuota extra. En Basic no existe.
Listas de precio para mayoreo. Desde abril de 2026 Shopify abrió su B2B a todos los planes, con un tope de tres catálogos activos. Si vendes a distribuidor, a mayorista y a mostrador, ya los ocupaste. El cliente que negocia su propia tarifa necesita Plus.
Y cada función que no viene nativa es una app con suscripción. Ninguna es cara sola. Cinco ya son mil pesos al mes que nadie mencionó en la cotización.
WooCommerce te deja tocar todo, incluido el checkout. Ese es su mejor argumento. Lo pagas en horas de desarrollo y mantenimiento, no en mensualidad, y esa diferencia es justo la que define cuál te conviene.
4. Cuánto cuesta meterle tus integraciones
La pregunta no es si se puede integrar, porque casi todo se puede. Es cuánto cuesta en cada plataforma y quién lo va a sostener.
En Shopify, si ya existe la app para tu sistema, es lo más barato y rápido que hay: la contratas y funciona. Si no existe, el trabajo sube de golpe, porque necesitas una app privada, middleware y vivir dentro de los límites de la API.
En WooCommerce tienes acceso directo a la base de datos y a la API, así que casi cualquier conexión es posible. A cambio, cada una es código que alguien tiene que mantener cada vez que WordPress o el plugin actualicen.
Ojo con la palabra “integración”. Exportar un CSV y subirlo en la mañana no es integración, es una persona haciendo de cable. La pregunta que define el presupuesto es quién manda: si tu ERP o software de inventario es la fuente de la verdad y la tienda solo refleja, es un trabajo acotado. Si los dos escriben inventario, necesitas middleware, colas de reintento y alertas cuando la API falle. Eso ya no es configurar una plataforma, es desarrollo.
Sobre la facturación, una nota honesta: todos preguntan por el CFDI y casi nadie decide por eso. Se resuelve igual de bien en las dos, con apps desde unos $490 pesos al mes o pagando por timbre. Es un pendiente que cierras antes de lanzar, no un criterio de elección, ya que es fácil de solucionar.
5. Los costos que aparecen hasta el año 2
El primer año casi siempre sale barato. El segundo enseña la verdad.
En Shopify son las apps y el recargo por pasarela: si no usas Shopify Payments te cobran 2% extra por transacción en Basic, 1% en Grow y 0.6% en Advanced, encima de lo que ya cobra la pasarela. Una tienda de $200,000 pesos al mes en Basic paga cerca de $4,000 mensuales solo por ese recargo. Casi $48,000 al año.
En WooCommerce son las licencias anuales de los plugins y el mantenimiento, que en México va entre $1,500 y $4,000 al mes y no es opcional cuando el sitio cobra dinero.
En desarrollo a medida es el equipo. Si el proveedor desaparece, la curva de aprendizaje del siguiente la pagas tú.
Antes de ver números: qué tan central es tu tienda
Si la tienda es un complemento y vale el 5% de tus ingresos, no montes un sistema. Configura bien lo simple y pon el presupuesto en otra cosa.
Si es tu canal principal, se invierte. Un día caída no es una molestia técnica, son ventas que no vuelven. Ahí invertir bien desde el arranque sale más barato que reconstruir en dos años con el inventario cargado y los clientes ya acostumbrados.
Con eso en mente, los rangos de mercado en México en 2026. Sirven para ubicar en qué conversación estás, no como cotización.
Ruta 1: plataforma bien configurada. Shopify o WooCommerce con tema comercial, marca, pasarelas y envíos. Arranque de $20,000 a $60,000 pesos, operación de $1,500 a $4,000 al mes. Alcanza para unos cientos de SKUs con precio público y un almacén.
Ruta 2: plataforma con integraciones. Lo mismo más conexión real con ERP, listas de precio, multi-almacén y reglas de envío propias. Arranque de $60,000 a $200,000, operación de $4,000 a $12,000 al mes. Aquí el presupuesto se va en las integraciones, no en el diseño.
Ruta 3: desarrollo a medida. Arriba de $200,000. Se justifica cuando tu proceso de compra no se parece al de nadie, no cuando quieres que se vea distinto.
Si alguien te cotiza una tienda con integración a ERP en $15,000 pesos, no está cotizando lo mismo. No es que sea barato, es que es otra cosa.
El punto de quiebre
La plataforma barata deja de serlo el día que tu equipo empieza a tapar sus huecos a mano. Alguien captura pedidos en el ERP porque la tienda no los pasa sola, o actualiza precios dos veces porque los sistemas no se hablan.
Veinte horas al mes de esa persona son entre $4,000 y $8,000 pesos que ya estás pagando, solo que en tiempo y errores en lugar de software. Cuando ese número se acerca a la mensualidad de la ruta siguiente, dejaste de ahorrar. Estás financiando el problema.
Tres preguntas antes de decidir
- ¿Quién va a entrar al panel todos los días y qué tan técnico es? Si es alguien de ventas o de almacén, ese criterio manda sobre casi todo lo demás.
- ¿Cuántos SKUs y cuántos ejes de variación vas a tener en dos años, no hoy? Tres ejes o menos te abre casi todas las puertas. Más que eso ya te está diciendo por dónde ir.
- ¿Qué necesitas conectar y quién manda cuando haya diferencia de inventario? Si es tu ERP, ahí se va el presupuesto y ese es el punto que debes cotizar primero.
Y una revisión rápida antes de firmar cualquier cotización:
- Pide el desglose del mes 13, no del mes 1 (plan, apps, licencias, mantenimiento, comisiones).
- Pregunta qué funciones de tu lista requieren un plan superior o una app aparte, y que te lo pongan por escrito.
- Pregunta qué pasa cuando la API del sistema que vas a conectar falle. Si no hay respuesta, no hay integración.
- Pregunta quién actualiza y cada cuánto. Si nadie contesta esa, la vas a contestar tú en un año.
Si ya sabes por dónde se va a romper la tuya, podemos armar el proyecto de e-commerce en el rango que corresponde a tu operación. Y si tu duda es si el problema es la plataforma o cómo está construida la tienda que ya tienes, empieza por las decisiones que la convirtieron en un catálogo con carrito.



